Tirso de Molina

ACERCAMIENTO BIO-BIBLIOGRÁFICO A TIRSO DE MOLINA

 

I.  APROXIMACIÓN BIOGRÁFICA

Tirso de Molina es el pseudónimo empleado, para su obra de creación, por el fraile mercedario fray Gabriel Téllez (Madrid 1579 - Almazán, Soria 1648).

La vida de Tirso de Molina es, sin más, la de un fraile sagaz y consciente de sus creencias, que cumple dignamente con los cometidos que su Orden le encarga, que desempeña puestos importantes en su regla, y que, además, escribe. Y que deja de escribir cuando las circunstancias se lo aconsejan u ordenan.

Así escribe sobre la vida de Tirso Alonso Zamora Vicente en la edición de la obra tirsiana Don Gil de las calzas verdes, bajo el epígrafe: «Una biografía sin estridencias». Estas pocas líneas, concretas y sencillas, dan las claves de la vida de este mercedario ilustre.

La vida de Tirso es una vida sin estridencias, pero una vida muy activa dentro de su Orden en la que ocupó puestos muy importantes y una vida más activa aun en la creación de su gran obra literaria, tanto la de creación propiamente dicha como  la de su obra de carácter histórico, faceta esta última a la que le obliga el haber sido el cronista de su Orden.

Las claves de su obra las da el mismo Tirso cuando resume lo esencial de su vida en las palabras que preceden a la Dedicatoria de la Tercera Parte de sus comedias:

Gusano es su autor de seda: de su misma sustancia ha labrado las numerosas telas con que cuatrocientas y más comedias vistieron por veinte años a sus profesores, sin desnudar, corneja, ajenos asuntos ni disfrazar pensamientos adoptivos. Tempestades y persecuciones invidiosas procuraron malograr los honestos recreos de sus ocios [...].

Así quedan claros los dos ejes de su hacer: vida y deberes dentro de la Orden a la que un día decidió pertenecer, vida no siempre libre de problemas y conflictos y obra literaria de innegable originalidad por su sentido muchas veces moderno para su tiempo sobre algunos temas. Las «tempestades y persecuciones invidiosas» le llegaron desde dentro de la Orden  y desde fuera de ella. Pero Tirso va hacia adelante entre cierzo y solano y avanza con su vocación mercedaria y con la creación de su obra ayudado del estudio y de su ingenio – con el valor que la voz ingenio tiene en su tiempo –. Él mismo lo declara en Cigarrales de Toledo cuando se presenta como humilde pastor del Manzanares:

Tirso, aunque humilde pastor de Manzanares, halló en la llaneza generosa de Toledo mejor acogida que en su patria – tan apoderada de la envidia estranjera –, llegó en un pequeño barco, aunque curioso, hecho todo un jardín [...] y en medio dél una palma altísima, sobre cuyos últimos cogollos estaba una corona de laurel. Trepaba el pastor por ella, vestido un pellico blanco, con unas barras de púrpura a los pechos, marca de los de su profesión, y ayudábanle a subir dos alas, escrito en la una: Ingenio y en la otra: Estudio.

Volando con ellas tan alto, que tocaba ya con la mano a la corona, puesto que la Envidia en su forma acostumbrada de culebra, enroscándose a los pies, procuraba impedirle la gloriosa consecución de sus trabajos, aunque en vano, porque, pisándola, colgaba dellos esta letra, que sirvió también para los jueces; Velis, nolis.

Estas dos alas, Ingenio y Trabajo podrían considerarse la norma de su quehacer.

Dentro de la Orden mercedaria en la que ha recibido su formación cumple con sus obligaciones, con todos sus cargos, asiste a capítulos, firma documentos, viaja de un convento a otro en la Península y en 1616 embarca en Sevilla camino de la isla de Santo Domingo, ilustre «pasajero a Indias», a donde va «como predicador y letor, de edad de treinta y tres años» y de donde regresa en 1618.

Escribe en los ratos que le dejan libre sus obligaciones de fraile de vida ejemplar y recatada,  fiel a la vocación que recibió y a los votos que pronunció. Escribió mucho, como él mismo afirma en Cigarrales de Toledo, «con la seda de su misma sustancia» – su vivir y su escribir – escribe sus comedias:

[...] dadas a la emprenta Doze comedias, primera parte de muchas que quieren ver mundo entre trezientas que en catorce años han divertido melancolías y honestado ociosidades.

De todas estas comedias conservamos unas sesenta.

En esta vida recatada y ejemplar un contratiempo llegado desde fuera de la Orden, cuando ya su fama como dramaturgo había llegado a la cumbre y en su Orden era un fraile ejemplar: en 1625 la Junta de Reformación se enfrenta a su obra. Esta Junta fue fruto de la llegada al trono de Felipe IV y la finalidad de esta institución estaba en el deseo del rey de sanear las costumbres. El fin esencial de la Junta era «la reformación, no solo en esta Corte, sino en estos mis reinos y señoríos, en materia de vicios abusos y cohechos». La Junta empezó sus trabajos en 1624 y allí se encontró con la obra de Tirso y con la otros muchos escritores. La Junta pretendía que se prohibiera la asistencia de los religiosos al teatro y a los toros y que se limitase el número de teatros y de compañías teatrales. Esto en un momento de plenitud del teatro español con figuras como Lope de Vega,  Tirso de Molina y Calderón de la Barca. En cuanto a Tirso, la Junta pretende que se le prohíba escribir comedias y versos profanos y que se le destierre, amenazándole incluso con posible excomunión: Un acuerdo de 6 de marzo de 1625 se refiere concretamente a Tirso:

Maestro Téllez, por otro nombre Tirso, que hace comedias. – Tratóse del escándalo que causa un frayle merçenario que se llama el Maestro Téllez, por otro nombre Tirso, con Comedias que haçe profanas y de malos incentivos y exemplos. Y por ser caso notorio se acordó que se consulte a S. M. de que el Confessor diga al Nuncio le eche de aquí a uno de los monasterios más remotos de su Religión y le imponga excomunión mayor latæ sententiæ para que no haga comedias ni otro género de versos profanos. Y esto se haga luego.

Con esto parecía cumplirse en esta brillante trayectoria lo que Tirso puso en boca de doña Petronila en la obra La huerta de Juan Fernández: «Mézclanse lanas diversas / en el telar de la vida / unas de color alegre / otras que, tristes, lastiman».

Así se fue tejiendo la vida y la obra de este escritor mercedario uno de los tres ilustres de nuestro Siglo de Oro: Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.

En su norma teatral se considera discípulo de Lope de Vega, lo que no oculta, y es un auténtico defensor de la Comedia nueva, de su norma, y del que considera su maestro. Esta defensa le dará pie a su aguda crítica contra los que la atacaban, crítica repartida a lo largo de sus muchas comedias y puesta en boca tanto de personajes serios y cultivados o bien a cargo de algunos graciosos. Para Tirso la comedia es en sí misma un universo, encierra en sí una gran capacidad totalizadora, puede ser todo en sus innumerables variedades. Y él toca muchas de estas variedades.

Tirso caracteriza a la comedia, por boca de doña Serafina, en su obra El vergonzoso en palacio: «De la vida es un traslado, / sustento de los discretos, / dama del entendimiento, / de los sentidos banquete, / de los gustos ramillete, / esfera del pensamiento, / olvido de los agravios, / manjar de diversos precios, / que mata de hambre a los necios / y satisface a los sabios». El lector acostumbrado a la obra de Tirso sabe muy bien quiénes son para él los necios y quiénes son los sabios.

Es precisamente la comedia la que le permite esa mirada totalizadora, atenta a los hechos importantes de la vida española de su tiempo, tan conflictiva. La mirada de Tirso a la vez que atenta es en muchas ocasiones crítica. Todos los estudiosos de su obra han puesto de relieve la importancia y la agudeza de la visión tirsiana ante los problemas de la España del momento. Tuvo muy clara conciencia de la crisis que atravesaba el país y que, como señaló José Antonio Maravall, fue vivida por todo español lúcido. Y Tirso lo era. Según Maravall el hombre moderno es aquel que comprende que las cosas de la vida colectiva «no andan bien y, lo que es más importante, empieza a dar en pensar que podrían ir mejor». Tirso señala muchas veces en sus comedias que las cosas podrían ir mejor y lo hace por caminos diversos, los que parecen ir bien con su vena de escritor: el humor y la ironía. Estos dos caminos no excluyen el de la critica acerada y cortante en muchos casos aunque, por lo general, su crítica es burlona, llena de agudeza, divertida otras muchas veces y bondadosa en algunos casos. Crítica de corte cervantino. Tirso sabe bien que divertir y enseñar son claves del teatro. El lema horaciano de deleitar aprovechando dará título a una de sus grandes obras en prosa.

Su obra dramática, que detallamos en la sección de datos,  abarca multitud de temas tanto en el campo de lo religioso – en cuyo ámbito crea obras de contenido teológico, con temas tan importantes como la gracia, la predestinación y el libre albedrío, entre otros, también se ocupa  de vidas de santos, de leyendas religiosas y no se pueden olvidar sus autos sacramentales – como en el de lo profano en el que ofrece obras de contenido social que tocan todas las clases sociales en comedias palatinas, o en comedias de ámbito urbano o en comedias de ámbito rural en las que muestra su conocimiento de lo popular, lo que le permite acercarse al folclore y a la lírica popular que tan bien conocía y en la que se movía de manera gozosa. Trata en otras comedias temas políticos que abarcan el poder,  el arte de gobernar, la historia, la moral social, las costumbres o bien cuestiones éticas de gran calado. Y siempre, por unos u otros resquicios brilla, nítida, la calidad poética de muchos, de muchísimos, de sus versos. Sí, Tirso era un gran poeta.

En toda su obra dramática destaca el ingenio, la imaginación, la gracia, el humor, la comicidad, a cargo de un gracioso, muchas veces agudo, otras, las menos, zafio y grosero, pero no desacertado en la crítica. Saltan en medio de un diálogo. Y dentro de la obra dramática surge la dimensión poética. Aparece en medio de un largo parlamento o pueden ser unos cuantos versos solamente, en los que el personaje expresa su amor, su soledad, su melancolía, la ausencia, los celos. Todos esos mundos interiores que tan bien debió conocer Tirso. También fue buen observador de hábitos y costumbres y en muchas de sus comedias ofrece al lector una rica pintura de interiores. Si se trata de comedias urbanas o aristocráticas se recrea en la descripción minuciosa de muebles, adornos de toda índole, porcelanas, velas, ropas y sus escenas, pinturas de interiores llenas de calidades cromáticas y sensoriales, le recuerdan al lector las pinturas de interiores, españolas u holandesas,  tan íntimas, del siglo XVII. Las descripciones en la obra de Tirso tienen una gran plasticidad, gracias a un lenguaje casi visual. Y no solo en las comedias sino también en sus obras en prosa, como veremos. Cuando se trata de comedias que se desarrollan en el ámbito campesino, sus escenas son ricas en la descripción del campo, ámbitos de soledad y de vida tranquila, seguro refugio a veces, de muchos personajes de sus comedias, vida del campo alejada de los problemas de la Corte, escenas en las que abundan canciones populares, fiestas campesinas, sobre todo en los campos de La Sagra que Tirso conoció bien. Pensamos en La villana de la Sagra o en El melancólico. Tirso siente el mismo gozo en la descripción de estos campos que en la descripción de refinados jardines, palaciegos o no palaciegos. En todas ellas el lector puede percibir la plasticidad de la descripción, auténtica pintura muchas veces. Pensemos en La huerta de Juan Fernández.

Y todo ello encierra  y pone de manifiesto la enorme capacidad de Tirso para la creación lingüística de la que se han ocupado los estudiosos de su obra, capacidad en la que quedan todavía muchos rincones por explorar.

Habría que añadir también, dentro de la modernidad de su creación dramática, además de lo que suponían los contenidos de la Comedia nueva, lo que señaló A. Zamora Vicente: el hecho de que el teatro de Tirso tiene ya valores cinematográficos,  por las variaciones rapidísimas en que se resuelven muchas de sus escenas, por los cambios veloces que tienen lugar en muchas de sus comedias, por la capacidad de multiplicarse que tienen sus personajes, por los ires y venires veloces de damas o de galanes en cualquiera de sus obras de enredo, por el ingenio en el disfraz, por la gracia breve y certera, siempre, o casi siempre, bien calculada, por la constante exhibición de ingenio. Pensamos, entre muchas posibles, en El amor médico, en Don Gil de las calzas verdes o en La villana de la Sagra.

Al recorrer la brillante trayectoria de su producción dramática parece cumplirse para ella  lo que él mismo puso en boca de doña Serafina para la comedia.

Al lado del festín en verso que Tirso ofrece al lector de su obra, está el que le ofrece con su prosa, sosegada, barroca, novelesca. Lo hace en dos títulos de obra de creación y en uno de prosa histórica.

Las dos obras de creación, básicamente narrativas, incluyen, como obras misceláneas que son, también obras dramáticas, novela y poesía. Son Cigarrales de Toledo, publicada en 1624, aunque fue escrita antes y Deleitar aprovechando.

Ambas son presentadas a través de una tertulia de damas y caballeros que se reúnen: unos en los cigarrales de Toledo y otros en las huertas de los alrededores de Madrid. En los Cigarrales se reúnen durante cinco días damas y caballeros con el fin de huir del calor del verano de la ciudad de Toledo; sus alrededores son bien conocidos y queridos por Tirso, tanto que aparecen muchas veces en su teatro. Los personajes pasan el tiempo entretenidos con narraciones, recitando poemas o con representaciones teatrales, o bien en discusiones en las que caben multitud de temas, todos ellos discutidos y hablados entre personas cultas y refinadas, en ambientes que se corresponden con la posición social de estas personas. Esta miscelánea incluye tres  de sus obras del periodo toledano: en el Cigarral primero, El vergonzoso en palacio (1611); en el cuarto, Cómo han de ser los amigos (1612) y en el quinto, El celoso prudente. Incluye también una novela corta, Los tres maridos burlados.

La otra miscelánea, Deleitar aprovechando, fue terminada en Toledo en febrero de 1632. En esta  nos presenta a tres familias que se reúnen, durante tres días, de domingo a martes, esta vez en los alrededores de Madrid y con motivo de pasar las fiestas de carnaval de un modo edificante. Se reúnen un día en casa de cada una de las tres parejas y lo hacen un día en una huerta situada junto al río Manzanares, otro día en otra, la huerta del regidor Juan Fernández – en la que Tirso sitúa la acción de la comedia que lleva como título La huerta de Juan Fernández – y el tercer día en la del duque de Lerma. En los tres días tienen lugar las tertulias por la mañana y por la tarde y a cada familia le corresponde, en su función de anfitriona,  entretener a las otras dos con relatos edificantes. Así el primer día se presenta la vida de santa Tecla en La patrona de las musas y por la tarde se representa un auto sacramental, El colmenero divino. El segundo día se narra la vida de san Clemente en Los triunfos de la verdad y por la tarde se representa el auto sacramental Los hermanos parecidos. El tercer día, martes de carnaval, la reunión tiene lugar en la huerta del duque de Lerma y se narra la vida de san Pedro Armengol en la novela El bandolero. Por la tarde se representa el auto sacramental titulado No le arriendo la ganancia.

A la prosa histórica corresponde su obra monumental Historia General de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, que compuso en su calidad de cronista de la Orden.

 

II. DATOS

Tras esta presentación ofrecemos, resumidos, los datos y fechas que el mercedario Luis Vázquez Fernández tiene ya preparados para la redacción de la tan esperada biografía de Tirso de Molina. Nosotros aquí los orientamos hacia momentos centrales en la vida de Tirso tanto en los quehaceres y cargos que ostenta en la Orden como en relación con su obra literaria. Dejamos de lado otro tipo de datos ya que están publicados de forma más extensa en el estudio inicial de la edición de Cigarrales de Toledo, a cargo de Luis Vázquez, edición de muy fácil acceso, así como en varios de sus trabajos sobre la biografía de Tirso que recogemos en la sección de Bibliografía de esta página WEB.

Gabriel Téllez  nace en Madrid el 24 de marzo de 1579. Fue bautizado en la parroquia de San Sebastián el día 29 de este mes. Sus padres, de origen humilde, son Andrés López y Juana Téllez. La partida de bautismo está inscrita en el Libro 2º de Bautismos, fol. 14 de la parroquia de San Sebastián de Madrid. En Madrid crece Gabriel Téllez y allí se educa.

1600 Gabriel Téllez ingresa en el convento de la Merced de Madrid.  Vive como novicio en Guadalajara.

1601 Profesa el 21 de enero en el convento de la Merced en Guadalajara.

1603 El 18 de noviembre firma en comunidad, en la Merced de Guadalajara, un documento oficial ante notario. Es su primera firma conocida y que conservará siempre: Fr. Gabriel Téllez. En esta fecha estaba ya ordenado in sacris.

1604 Es conventual en Toledo. En 1606 forma parte de la comunidad de Santa Catalina, de la Merced de Toledo y ya en esta fecha el historiador mercedario Vargas le cita y elogia entre los grandes: «1606. Por estos tiempos floreció gran número de varones, celebrados entre los seglares, que ilustraron nuestra Religión con la santidad de su vida y excelencia de las letras. Sumamente prolijo sería mencionarlos a todos, pero para no silenciarlos totalmente, apuntamos, entre muchos, a estos pocos: [...] Fr. Gabriel Téllez y Fr. Alonso Remón, poetas famosísimos». Todavía en 1607 aparece firmando con la comunidad de Toledo.

1608 Está en Soria, pues firma una escritura conventual con otros mercedarios.

1610 Pasa unos días en el convento de Segovia, de paso para Madrid. En este año aparece la primera referencia crítica a Tirso, de la pluma de Andrés de Claramonte en su Letanía moral donde escribe: «Padre fray Gabriel Téllez, mercedario, poeta cómico».

1611 Redacta probablemente una de comedias más tempranas, La villana de la Sagra, en la que si aparece la corte, como no podía ser menos, la verdadera protagonista es esta comarca de Toledo, a través de sus gentes, esta vez campesinos acomodados, ocupados en los cultivos de sus tierras, de sus colmenares, entretenidos en sus fiestas, en sus romerías. Todo ello en un cuadro rústico y muy bien elaborado dentro de la mirada cálida y admirada de Tirso siempre que aparece en su obra Toledo o su campo.

1612 Firma un documento con su comunidad de Santa Catalina de Toledo, el 13 de agosto, y el 19 de septiembre el «autor de comedias» Juan Acacio firma una obligación de pagar a fray Gabriel Téllez mil reales castellanos, de plata, por tres comedias recibidas de él: Cómo han de ser los amigos, Sixto Quinto y Saber guardar su hacienda.

1613 Sigue en Toledo. Escribe y firma la primera parte de la Santa Juana: el 20 de mayo los actos I y II y el 30 de septiembre del mismo mes el III. El 16 de agosto se estrena en Quintanar de la Orden La ninfa del cielo. Y el 14 de diciembre son aprobadas por fray Bernardino Brizuela las dos partes de la Santa Juana.

1614 Siempre en Toledo firma las tres jornadas de la  tercera parte de la Santa Juana. Se conservan los manuscritos autógrafos de esta obra y están en la Biblioteca Nacional de Madrid.

1615 Sigue en Toledo en cuya comunidad firma varios documentos. En las fiestas del Corpus de Toledo se representó el auto sacramental Los hermanos parecidos, auto que recoge, como hemos indicado, en 1632 en su obra miscelánea Deleitar aprovechando. En Toledo, en esta mismo año, se estrena la comedia Don Gil de las calzas verdes, prodigio de gracia.

1616 Tiene lugar su viaje a Indias: es destinado por el  General de su Orden a la isla de Santo Domingo junto con otros mercedarios. Tirso va como «Predicador y Lector» otros datos que se dan  en relación con el protocolo que había que presentar al Consejo de Indias son: «de edad de 33 años, frente elevada y barbinegro». Salen el 10 de abril del puerto de San Lucar de Barrameda.

1617 En Santo Domingo lee cursos de Teología, predica,  colabora en el culto y lleva a cabo las tareas para las que fue enviado al convento de la Merced de la isla, entre ellas elevar el nivel cultural y el de culto del convento. Allí se celebra el Capítulo en el que Tirso recibe su primer cargo de importancia en la Orden, el de Definidor General, que le capacitaba para asistir a los Capítulos Generales en España. Conservará este cargo hasta mayo de 1620.

1618 Tirso regresa a España para asistir al Capítulo de Guadalajara, en el que participa con legitimidad de voto. No regresa a Santo Domingo. Está en Toledo.

1619 Reside en Segovia y en el Libro de gastos aparece como Padre definidor.  Permanece dos años en su convento como Lector de Teología.

1620 Sigue en Segovia. Se le llama Definidor y Lector. Se reincorpora a la Provincia de Castilla, con la previa renuncia a seguir perteneciendo a la Provincia de Santo Domingo, lo que conlleva la renuncia a su cargo de Definidor General. En este año, el 20 de febrero, muere su madre, en Madrid, pero no está documentado que Tirso asistiera al entierro, aunque es probable que, al enfermar la madre, Tirso se trasladase a Madrid. Este año se celebra Capítulo en Valladolid el 6 de junio, al que Tirso no asiste, por no ser todavía Presentado. Es en él, con toda probabilidad, donde se le concede el título de Presentado, pues Lope de Vega en Lo fingido verdadero, el 17 de septiembre de este año le dedica la obra con estas palabras: «Al Presentado fray Gabriel Téllez, religioso de Nuestra Señora de la Merced, Redención de cautivos». Tirso le corresponde este mismo año, en La villana de Vallecas, con versos laudatorios en relación con la comedia La limpia Concepción que la Universidad de Salamanca había pedido a Lope de Vega y que por estas fechas se estaba representando en Madrid. Entre finales de 1620 y 1625 reside en la Corte. En esta etapa escribe sus obras cumbre y se relaciona con todos los poetas y comediógrafos famosos.

1621 Ultima Cigarrales de Toledo. Las aprobaciones están firmadas ya en Madrid en octubre de este año, y la licencia real el 8 de noviembre. Lope de Vega le dedica un par de décimas y Alonso del Castillo Solórzano juzga que «Madrid se recrea con los sobrenaturales Cigarrales de Tirso». El 31 de marzo muere Felipe III y sube al trono Felipe IV, bajo cuyo gobierno crece el poder del Conde Duque de Olivares, con quien Tirso no simpatizará demasiado. Escribe Privar contra su gusto. Lope de Vega publica Lo fingido verdadero con su dedicatoria: «Entre los estudiosos de las sagradas letras también ha lucido en V. P. el de las humanas, de que tenemos claros ejemplos [...] Algunas historias divinas he visto de V. P. en este género de poesía, por las cuales vine en conocimiento de su fertilísimo ingenio, pues a cualquier cosa que le aplica, le halla dispuesto, y con la afición que de esta correspondencia nace (aunque a los envidiosos imposible simpatía) quedé cuidadoso de ofrecerle alguna, y por ventura, en reconocimiento de lo que a todos nos enseña [...]».

1622 El 13 de mayo asiste al Capítulo General de Zaragoza, acompañando al Provincial Gaspar Prieto, su amigo. Asistió a todas las sesiones capitulares. En el verano de este año se representa La fingida Arcadia, para celebrar las bodas de Felipe Centellas con la condesa italiana Lucrecia. En esta comedia Tirso defiende el arte de Lope, lo mismo que hace en Cigarrales, frente a los que atacaban la Comedia nueva. A fin de año y en palacio ante la Reina se representan por Avendaño Cautela contra cautela y San Bruno.

1623 A principios de año, Morales representa «en el cuarto de la Reyna» La milagrosa elección de Pío V y Vallejo La romera de Santiago. Antonio de Prado representó Por el sótano y el torno. Ya como Presentado asiste al Capítulo Provincial de Burgos. Firma diversos documentos con la comunidad de Madrid y aprueba Donaires del Parnaso de Castillo Solórzano.

1624 Es firmada la Tasa de Cigarrales de Toledo por don Hernando de Vallejo, el 6 de marzo. La obra sale a la luz poco después.

1625 Es la fecha conflictiva para Tirso y para su obra: la Junta de Reformación da un dictamen en el que, con el texto que hemos recogido en  las páginas anteriores, se intenta que Tirso no siga escribiendo comedias y versos profanos. Tirso sale probablemente de Madrid hacia Sevilla, donde asistiría al Capítulo Provincial que se celebró en esta ciudad. Luis Vázquez ofrece testimonios de que fue así.

1626 Obtiene permiso en Madrid para imprimir la Primera parte de sus comedias. Es el año en que escribe La huerta de Juan Fernández. Asiste al capítulo Provincial de Guadalajara que se celebró en el mes de mayo. Es elegido Comendador del convento de Trujillo (Cáceres) para el trienio 1626-1629. Y firma con esta comunidad de Trujillo el primer documento conocido desde su cargo de Comendador.

1627 Publica en Sevilla la Primera parte de sus comedias. El 18 y el 25 de marzo firma en Trujillo un par de documentos sobre la redención de cautivos. También firma otros documentos.

1628 Sigue como Comendador en Trujillo donde firma varios documentos notariales. En el trienio 1627-1629 se imprimió en Sevilla El burlador de Sevilla y convidado de piedra.

1629 En Trujillo escribe la Trilogía de los Pizarro: Todo es dar en una cosa, Amazonas en las Indias y La lealtad contra la envidia. Asiste como Presentado y Comendador, al Capítulo Provincial de Guadalajara. Debió de colaborar en las festividades que tuvieron lugar para festejar la canonización de san Pedro Nolasco, fundador de la Merced, y de san Ramón Nonato. Algunos de sus poemas fueron premiados y los recogerá más tarde en su obra miscelánea Deleitar aprovechando.

1630 No está documentado que visitara el convento mercedario de Conxo (Santiago de Compostela) aunque algún estudioso lo afirma. Es probable que asistiera en Madrid al entierro de su hermana, Catalina Téllez, que ingresó hacia los 13 años en el convento de la Magdalena, de Madrid, y que debió nacer entre 1574 y 1575; falleció el 1 de mayo. En todo caso, el 25 de julio está de nuevo en Toledo. Se reedita en Madrid Cigarrales de Toledo. Sale a luz el Burlador de Sevilla y convidado de piedra en Barcelona en el volumen Doze comedias nuevas de Lope y otros autores. Es la comedia número siete y fue representada por Roque de Figueroa, pero esta obra, según Luis Vázquez, ha sido arrancada de otra edición anterior, publicada en Sevilla, cuando Tirso estaba de Comendador en Trujillo (Cáceres), 1626-1629,  e incluida en las Doze comedias nuevas.

1631 Nueva edición de Cigarrales de Toledo en Barcelona. También Doze comedias nuevas en Valencia. En Favores de las Musas Sebastián Francisco de Medrano incluye a Tirso en la primera promoción poética de la Academia de Madrid, que se reunía en casa de Alonso del Castillo Solórzano.

1632 Firma Deleitar aprovechando en Toledo y recibe la licencia para su publicación en Madrid el 24 de mayo. Su firma aparece en otros documentos de la comunidad toledana. El 14 de mayo Tirso era ya Cronista General, fallecido ya el anterior, fray Alonso Remón. Asiste como Presentado al Capítulo Provincial de Guadalajara y es nombrado Definidor Provincial de Castilla. Este año empieza a escribir la Tercera parte de la  Historia de la Merced. Probablemente escriba este mismo año Los balcones de Madrid y Amor no teme peligros.

1633 Firma documentos oficiales en la comunidad de Madrid. En la Parte XXVII de comedias de Lope se publican, a nombre de Tirso: Celos con celos se curan y El infanzón de Illescas.

1634 Publica la Tercera Parte de sus comedias, en Tortosa.

1635 Firma en el Libro de Visitas de la Merced de Madrid, como Presentado y Definidor de la Provincia. Sale a luz la Segunda Parte de sus comedias y la Quarta Parte en Madrid, con la aprobación de Lope de Vega. Publica también Deleitar aprovechando.

1636 Concluye la Tercera Parte de su Historia, complemento de la de Alonso Remón y la presenta en el Capítulo General de Murcia, en el que se elige nuevo Maestro General, a fray Dalmacio Sierra, quien el 11 de julio le concede a Tirso el grado de Maestro en la Provincia de Castilla. Publica la Quinta Parte de sus comedias con aprobación de Calderón de la Barca: «Con tantas muestras de ciencia, virtud y religión, ha dado que aprender a los que más deseamos imitarle». Cesa en su cargo de Definidor Provincial de Castilla.

1637 Desiste de imprimir la Tercera Parte de la Historia y decide empezar a redactar su nueva Primera Parte actual.

1638 El 25 de enero declara y firma ante la Inquisición de Toledo en Madrid. Se trata de un informe  a favor del padre Vallecillo, jesuita dominicano que solicitaba ser Familiar del Santo Oficio. El 8 de marzo firma en Madrid el manuscrito de Las quinas de Portugal, una de las obras que ilustra la confesada y firme lusofilia de Tirso.

1639 Refunde la Segunda Parte de la Historia y finaliza la obra entera. Reside en el convento de Madrid. Sale a la luz una nueva edición de Deleitar aprovechando. El 5 de febrero firma la Primera Parte de la Historia.

1640 Permanece en Madrid hasta el mes de septiembre. En su visita al convento de Madrid, el 20 de septiembre, fray Marcos Salmerón prohíbe a los frailes escribir «versos algunos de coplas en forma de satyra o cartas, aunque sea en prosa, contra el gobierno público». Poco después Tirso es confinado al convento de Cuenca. Entre 1640 y 1642 no sabemos mucho de  Tirso. En 1642 escribe la Vida de la Santa Madre doña María de Cervellón.

1642 Asiste al Capítulo General de Guadalajara, en su calidad de Maestro. Registra los Libros de Redenciones del convento de Segovia y firma algunos documentos.

1643 Es el año de la caída del Conde Duque de Olivares. Tirso reside en Toledo.

1645 Participa en el Capítulo Provincial de Castilla que se celebró en Guadalajara. Tirso es nombrado Comendador del convento de Soria donde había residido, recién ordenado, ya en 1608.

1646 Se publica en Valencia La firmeza en la hermosura. En Zaragoza salen a la luz Palabras y plumas y Amar por razón de Estado en la Parte 41 de diferentes autores de teatro. Firma documentos oficiales.

1647 Tirso en junio de este año ya no es Comendador de la Merced en Soria. Se había retirado o cesado en  este cargo, al ser nombrado, fuera de Capítulo, Definidor de Castilla.

1648 Probablemente Tirso – o de viaje o antes de volver a Madrid – cayó enfermo y se retiró al convento de Almazán, a orillas del Duero. El mercedario Manuel Penedo Rey localizó la noticia que confirma la muerte de fray Gabriel Téllez en Almazán. En el Libro de Misas del convento de la Merced de Segovia se lee: «Missas dichas de febrero de 1648. Requiescat in pace. Lunes 24. Se hizo el Offº por el p. m.º Téllez que murió en Almazán». Así que falleció en el convento de Almazán hacia el 20 de febrero de 1648. Recibió sepultura dentro de la iglesia, en la capilla de enterramiento de los frailes. Sus restos reposan bajo las ruinas de la iglesia de la Merced de Almazán junto a sus hermanos de hábito fallecidos antes y después hasta la exclaustración. Sus manuscritos deberían pasar al convento de Madrid, ya que estaba destinado a residir en la Corte, esto es, en el Convento de la Merced de Madrid.

Berta Pallares

Universidad de Copenhague

Luis Vázquez Fernández

Real Academia de Doctores de Madrid

Acercamiento bio-bibliográfico a TIRSO DE MOLINA

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